Manual del Buen Tirano

Crucificados por el sistema

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Solo somos chimpancés con un exceso de hormonas. Estamos completamente alienados, no somos más que simples esclavos. Nos creemos especiales, únicos, diferentes, y solo somos mierda. Tenemos la estúpida idea de que nuestra vida tiene algún valor, de que somos algo, de que cambiaremos algo. Y ese absurdo nos mantiene en la más perfecta de las esclavitudes, nos creemos libres. Vivimos en un mundo, en una sociedad ilusoria, todo es un sueño del que no queremos despertar, ya que de hacerlo, todo aquello por lo que hemos vivido, todo aquello en lo que hemos creído no se revelaría si no como un inmenso y desmesurado fraude. Nos vemos inducidos a comprar un estilo de vida, nos implantan deseos y necesidades que no necesitamos, nos venden una moto que jamás llegaremos a tener. Compramos AXE en la subconsciente creencia de que atraeremos a las mujeres, compramos TAMPAX para poder introducirnos en la comunidad de taradas conocida como TANGA GIRL, nos afeitamos con GILETTE MATCH 3 para ser tan guapos como el actor que las vende, bebemos COCA-COLA, para ser tan y tan felices como los negros tercermundistas que la anuncian… Soñamos con un MERCEDES CLASE A, con un FERRARI ACER… Y por mucho que compremos, no conseguiremos tener jamás esa quimera que nos venden, y eso causa frustración, ya que ni con todos los complementos NIKE conseguiremos lo que buscamos, porque no existe, y eso nos conduce a consumir más compulsivamente aún.

Porque todo es una enorme y diabólica farsa.
Vivimos en un estado zombificado, narcoléptico, en una diabólica democracia. Y la democracia no es lo más maravilloso del Primer Mundo, es, al contrario, el Maestro Esclavista más terrible. Nos mantienen domesticados con la publicidad, con programas del corazón, con fútbol, con toros, con crónicas marcianas. Y solo nos despiertan, a lo sumo, una vez cada cuatro años, para que escojamos a nuestro nuevo dictador. Pero luego ya podemos volver al redil, porque no les interesa que nos mantengamos conscientes. De vez en cuando, nos dan carnaza, alguna Lewinsky, algún Gürtel… pero solo para que podamos decir “que hijos de puta, míralos…” y volvamos a nuestro agradable mundo de ensueño. No somos nada, no hacemos nada. Si “pienso, luego existo” entonces no existe mas que una masa enorme de borregos esclavizados, al que se le dan pequeñas minucias para que crea disfrutar de la vida, el cine, la televisión, un pc…
Y creemos incluso que pensamos, que hacemos algo, pero ese algo que hacemos, ya saben ellos que podemos hacerlo, porque ellos nos han dado los medios. Y nuestra generación, incluso la de nuestros padres, lo ha recibido todo sin moverse, sin luchar. ¿Para que dejar nuestra cómoda y confortable existencia por algo incierto? ¿Para que perder todas esas comodidades que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida? Porque nos han mimado, nos dan migajas cuando alzamos la voz, y volvemos a la rutina, al feliz sopor de nuestras vidas.
Mirad por ejemplo, aunque de nada valdrá, cuando el Gobierno de España decidió participar en Irak. “Eh, ahí nos manifestamos, ¡éramos millones!”. Cierto, una triste manifestación, y nada mas. España fue a la guerra y nosotros nos quedamos sentados en nuestras casas, mirando la televisión diciendo “que hijos de puta…” y nada más. Nada.
¿Seremos siempre un pueblo de borregos?
Hasta hace poco creía que sí. La desobediencia civil, sin embargo, está haciéndome cambiar de idea. El 15m, el 15o, el movimiento occupy, #nolesvotes, Anonymous, me hacen pensar que quizá pueda haber un cambio. Me dan una pequeña esperanza.

Estos movimientos sociales, todos ellos cocinados en la red, están suponiendo una espina incómoda para los políticos, que aunque siguen sin cambiar nada, están cumpliendo una función verdaderamente importante. Despiertan a la gente, le hacen ver que no esta sola, la animan, la movilizan.

Estos movimientos por si solos no cambiarán el mundo pero pueden ser, si no se desvirtúan y siendo muy optimista, el detonante de una revolución global. Quizá se quede en nada, quizá sea solo un espejismo. 
En mi mente danzan varias consignas, que no puedo sacarme de la cabeza; Resistencia 2020, No Future for You, Enjoy Coca-Cola… ¿LLegaremos a salir de este bucle?
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Written by Heimlich Project

noviembre 6, 2011 a 12:33 pm

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