Manual del Buen Tirano

El asesinato de Carme Chacón

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Fuente: elpais.com

Quiero citar, con o sin su consentimiento, a Don Arturo.

Son palabras vertidas en Twitter, que seguramente se perderían en el olvido, pero no me da la real gana, así que aquí están:

“[…] Por cierto, ya que hemos arrancado castrenses, recuerdo el otro día a la ministra de Defensa calificando de “asesinado” al sargento muerto.

Me refiero al que murió en Afganistán hace unos días. Un tiro en el cuello, en pleno combate. No en emboscada, ojo. En combate.

Y se presenta allí la señora ministra, con cara de trascendente gravedad, y dice que lo han asesinado. Como si se lo hubiera cargado un etarra con un tiro en la nuca. Algo así.

Y allí alrededor, los generales y demás palmeros, callados como furcias. Nadie le dijo que decir que a un soldado muerto en combate lo han asesinado es insultar al soldado. Ahora la mili es profesional. Quien va, sabe que va a donde va. Y que donde va, la gente palma.

Todo por no asumir (se irá sin hacerlo) que en Afganistán hay una guerra. Y que España participa en una guerra. Cuando los matan llevando un fusil en vez de un biberón y tiritas, a estos gilipollas (y a los próximos, insisto) se les funden los plomos. Que se los traigan, entonces. A todos. Y punto. O semos, o no semos.

Un talibán con su turbante y su AK que defiende su tierra no es un asesino. Es un combatiente. Quema la sangre tanta imbecilidad retorciendo las palabras con tal de nunca llamar a las cosas lo que son. En la guerra de 1808, ¿los españoles eran asesinos al matar franceses? ¿Los franceses estaban en una misión humanitaria de paz? Tóqueme la flor, corneta.

Por eso digo que decir “asesinado” de un militar profesional muerto en combate es insultarlo a él y a sus colegas. Y por eso me molestan todavía más aquellos generales miles gloriosus botijeros asintiendo con la cabeza en plan muy fino lo tuyo, ministra.

Por supuesto que hablaba el capitán Alatriste. Soplándomelo al oido. Yo de guerras, generales y ministras no tengo ni idea.

Para entender Afganistán, la guerra y lo demás, basta con ver una película prodigiosamente buena: “La bestia de la guerra“. Comprendrán fácilmente por qué no puede ganarse allí nunca. Recuerdo unos versos de Kipling que aprendí de niño. Cito de memoria:

Cuando caes herido en las llanuras de Afganistán

Y se acercan las mujeres a cortar lo que queda de tí

Sólo te queda rodar hasta tu rifle

saltarte la tapa de los sesos

e ir a Dios como buen soldado

El problema de las ministras de defensa y de la gente en general es que leen poco a Kipling. Sin embargo, todo estaba dicho ya, hace mucho. Y acto seguido, me largo. A cenar. Un filete con patatas fritas y un huevo frito encima. O dos.”

Para seguir a Don Arturo Pérez-Reverte en Twitter, click aquí.

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Written by Heimlich Project

noviembre 14, 2011 a 12:57 pm

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